En 1961, en el Centro Universitario México, el Hermano Arturo Chávez de la Mora inició una tarea nunca antes realizada: el Kerigma, el primer anuncio de la Buena Nueva a jóvenes estudiantes de nivel preparatoria. Este Kerigma debía ser estructurado, basado en la antropología cristiana, el mensaje central del Evangelio y los documentos del Concilio Vaticano II.
De ese momento se desprenden los diferentes movimientos juveniles que utilizan el retiro para anunciar por primera vez la Buena Nueva. El MJVC es un movimiento con 50 años de vida, con una estructura definida y que aún así tiene que renovarse día con día porque la sociedad cambia, los jóvenes cambian.
Uno de los mayores problemas que tienen los grupos juveniles es el manejo y progreso de su comunidad. Invitan a los chavos a un retiro en donde se les presenta a un Cristo "amigo" y no como el ser en el que se cumplen las promesas de nuestro Padre. Cristo no es amigo, es el Camino, la verdad y Vida, somos hermanos en Cristo por la acción del Espíritu Santo. Para comprender esto, no basta con un retiro kerigmático en el que no se anuncia la buena nueva como tema central, en cambio, si se pretende llegar a la emoción por medio del chantaje y la manipulación de los sentimientos.
Amén está decir que esa manipulación la hacen personas que no tienen conocimientos básicos de psicología o pedagogía. No hay un sustento detrás de estos esquemas mal adaptados de los lineamientos básicos del MJVC o del Manual Básico de la Jornada de Vida Cristiana. Incluso sigue predominando aquel lema de "Si no llora, no funcionó el retiro" como si el llanto fuera sinónimo de conversión. Saulo no lloró cuando encontró a Jesús camino a Damasco, se comprometió.
Hacer sociodramas como "Yederman" no tiene sustento, no ayuda nada a la instrucción, solo llena de miedo a los asistentes, los induce a pedir perdón y volverlo a hacer.
En el tema trascendental de María, se ha cambiado el esquema y en lugar de hablar de las virtudes de la Madre de Jesús, vuelve el chantaje sobre lo que nuestra madre terrenal ha hecho por nosotros y que en respuesta nosotros nos portamos mal con ella. Lamentable comparación.
Al Espíritu Santo se le rebaja a personaje de Disney, se expone como la personita que te dice que está mal y que está bien, te habla en tu oído izquierdo, por eso el derecho no escucha, lamentable.
Pero el problema no es el joven, el cree en su interior que lo que hace, lo hace bien, porque así se lo enseñaron, porque así lo aprendió. El problema también radica en la falta de compromiso de los pastores hacia las juventudes cristianas. Para ellos es más sencillo trabajar con adultos que ya están modelados a tomar la arcilla y modelar un adulto responsable. Permiten la existencia de grupos juveniles, pero no acompañan su crecimiento.
Pero, más allá del retiro, del primer anuncio, que se ofrece a los jóvenes en estos grupos a su regreso: Nada. Es decir, no hay una catequesis, no hay profundidad en los temas que se exponen semana a semana, no hay seguimiento a ese primer anuncio. Algunos grupos incluso, se vuelven grupos sociales y no cristianos, van a la reunión esperando que acabe para ligarse a una fiesta o un antro. El grupo solo es pretexto para conseguir los permisos en casa.
Nada cambia, no hay conversión. Por eso pregunto: ¿Primer anuncio o chantaje?
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