lunes, 4 de junio de 2012

Iglesia somos todos

En el año mil novecientos ochenta y seis, a pesar mío, mi padre me pidió que acompañara a mi hermana al coro de la Iglesia, nada mas embarazoso para una persona que no aceptaba el catolicismo. Terminaré esa historia en otro momento.
A partir de entonces, a lo largo de estos años y hasta hoy, he conocido a muchos pastores, aspirantes, coordinadores de grupos, diáconos, religiosos, ceremonieros, acólitos, señores de edad, jóvenes, niños e imágenes en nichos adornando los templos. Siempre he sido escéptico de los líderes religiosos y políticos, siempre con un ojo crítico a su forma de guiar a los demás, siempre indagando las motivaciones que los llevan a buscar un puesto en la jerarquía católica o pública.
Por supuesto tengo la dicha de conocer personas maravillosas en el servicio:
Ramiro, humanista, psicólogo, religioso de la Pasión de Jesús, entregado al servicio de los desprotegidos, de los sin casa.
Amado, con nuestras diferencias, Diocesano tardío, con su forma peculiar de ver y decir lo que ve.
Chema, encargado de la pastoral juvenil de la III Vicaria en el noventa y dos, hombre culto a quien le debo la sensatez de la lectura de los evangelios desde la Cristología elemental, nada puede ser azar, nada es inspiración divina sin conocimiento previo, nada puede salir de tu boca si no es comprendido antes.
Benjamin, el de la nueva expresión, el de los estudios en las escuelas avanzadas de teología, el que cambio la manera de vivir la liturgia. Gran ser humano y pastor.
Julio, a quien conocí poco, a quien respeto y admiro por lo que logró con un puñado de jóvenes que a los ojos de otros no tenían oportunidad y de su mano nacieron flores y frutos.
Horacio, el mas reciente, con esa dinámica en la celebración, ese intercambio espiritual con los niños y sus papás. Que no le basta con ser sacerdote, que sabe de las necesidades de sus feligreses.
Pero también y debo decirlo, he conocido a los que no son, a los que buscan un beneficio a corto, mediano o largo plazo, a los que se integran a las filas de la "vocación" sin tenerla con el solo afán de vivir bien. A los que escudan bajo una sotana sus verdaderas intenciones. Aquel seminarista que quería ser obispo para ostentar poder. Aquel amigo entrañable que se dejo llevar por las atrocidades de un sistema interno que también se corrompe. Aquel sacristán que buscaba los tesoros que no lograba ganar con el sudor de su frente. Aquellos parásitos que viven de la parroquia desde siempre. También he visto a los "amigos" del nuevo párroco y su "fidelidad" para obtener la oficina parroquial y la contabilidad de un "negocio" que no debe existir. A los que secuestran grupos e imponen ideologías sin saber una letra del evangelio, que se hacen "amigos" de los chavos en lugar de ser formadores.
Conozco a los que desde el poder del altar hablan en contra de los homosexuales, de la ley que le otorga los mismos derechos a todos, no solo a los que la alta moral piensan que deben tener. Si, conozco a los que atacan a nuestros hermanos que tomaron una decisión distinta a la nuestra de manera abierta y honesta, mientras ellos, los pastores, debajo de la sotana esconden sus perversiones. No, no hablo de Maciel, tal sea el caso, hablo de los que están en el día a día mancillando a sus iguales en el seminario o a los niños en las parroquias. La clase mas baja y patética de nuestra Iglesia.
La vocación debe dar un giro, la crisis que vive la Iglesia no es gratis, la gente se informa, se interesa, está dejando de ir a los templos porque "algo" le dice que lo que hay no está bien. La catequesis queda en segundo término y se da incompleta. Se sigue fomentando la veneración y favores a hombres y mujeres ejemplares que alcanzaron la santidad por méritos propios en lugar de fomentar la santidad entre todos los miembros de la Iglesia. Se prefiere el culto al amor al prójimo, es más importante la festividad del patrono, con sus juegos pirotécnicos y la feria que ir casa por casa instruyendo a los fieles, a los católicos de bautismo pero lejos del catolicismo en facto. El ateísmo no se lo debemos a la ciencia, se lo debemos a la falta de amor hacía nuestros semejantes.
El concilio Vaticano Segundo está cumpliendo casi 50 años. Uno de los mayores logros fue tener en las manos la palabra de Dios en nuestras manos, en nuestro idioma. Leer de primera mano la historia de la salvación y la nueva alianza. Acceder al anuncio de la Buena Nueva y ser participes en la construcción del Reino. Es momento de pedir a los sacerdotes que se acerquen mas, que bajen del altar y tomen de la mano al pueblo de Dios para guiarlo hacia mejores condiciones de vida en esta tierra y que no se pierda la esperanza en la resurrección.
Por medio del bautismo nos convertimos todos en hermanos en Cristo, Sacerdotes, Reyes y Profetas, ejerzamos pues esa vocación para renovar nuestra Iglesia. El hombre necesita hoy más que nunca volver su mirada a Dios y eso es tarea de todos los creyentes.


sábado, 14 de abril de 2012

El Kerigma ¿Primer anuncio de la buena nueva o momento emocional?

En 1961, en el Centro Universitario México, el Hermano Arturo Chávez de la Mora inició una tarea nunca antes realizada: el Kerigma, el primer anuncio de la Buena Nueva a jóvenes estudiantes de nivel preparatoria. Este Kerigma debía ser estructurado, basado en la antropología cristiana, el mensaje central del Evangelio y los  documentos del Concilio Vaticano II.
De ese momento se desprenden los diferentes movimientos juveniles que utilizan el retiro para anunciar por primera vez la Buena Nueva. El MJVC es un movimiento con 50 años de vida, con una estructura definida y que aún así tiene que renovarse día con día porque la sociedad cambia, los jóvenes cambian.
Uno de los mayores problemas que tienen los grupos juveniles es el manejo y progreso de su comunidad. Invitan a los chavos a un retiro en donde se les presenta a un Cristo "amigo" y no como el ser en el que se cumplen las promesas de nuestro Padre. Cristo no es amigo, es el Camino, la  verdad y Vida, somos hermanos en Cristo por la acción del Espíritu Santo. Para comprender esto, no basta con un retiro kerigmático en el que no se anuncia la buena nueva como tema central, en cambio, si se pretende llegar a la emoción por medio del chantaje y la manipulación de los sentimientos.
Amén está decir que esa manipulación la hacen personas que no tienen conocimientos básicos de psicología o pedagogía. No hay un sustento detrás de estos esquemas mal adaptados de los lineamientos básicos del MJVC o del Manual Básico de la Jornada de Vida Cristiana. Incluso sigue predominando aquel lema de "Si no llora, no funcionó el retiro" como si el llanto fuera sinónimo de conversión. Saulo no lloró cuando encontró a Jesús camino a Damasco, se comprometió.
Hacer sociodramas como "Yederman" no tiene sustento, no ayuda nada a la instrucción, solo llena de miedo a los asistentes, los induce a pedir perdón y volverlo a hacer.
En el tema trascendental de María, se ha cambiado el esquema y en lugar de hablar de las virtudes de la Madre de Jesús, vuelve el chantaje sobre lo que nuestra madre terrenal ha hecho por nosotros y que en respuesta nosotros nos portamos mal con ella. Lamentable comparación.
Al Espíritu Santo se le rebaja a personaje de Disney, se expone como la personita que te dice que está mal y que está bien, te habla en tu oído izquierdo, por eso el derecho no escucha, lamentable.
Pero el problema no es el joven, el cree en su interior que lo que hace, lo hace bien, porque así se lo enseñaron, porque así lo aprendió. El problema también radica en la falta de compromiso de los pastores hacia las juventudes cristianas. Para ellos es más sencillo trabajar con adultos que ya están modelados a tomar la arcilla y modelar un adulto responsable. Permiten la existencia de grupos juveniles, pero no acompañan su crecimiento.
Pero, más allá del retiro, del primer anuncio, que se ofrece a los jóvenes en estos grupos a su regreso: Nada. Es decir, no hay una catequesis, no hay profundidad en los temas que se exponen semana a semana, no hay seguimiento a ese primer anuncio. Algunos grupos incluso, se vuelven grupos sociales y no cristianos, van a la reunión esperando que acabe para ligarse a una fiesta o un antro. El grupo solo es pretexto para conseguir los permisos en casa.
Nada cambia, no hay conversión. Por eso pregunto: ¿Primer anuncio o chantaje?




martes, 25 de agosto de 2009

¿Grupo o Comunidad?

Cada vez que comenzaba un nuevo semestre en el Colegio de Ciencias y Humanidades, debía escoger un grupo según horario y materias a elegir. Un grupo que por nombre llevaba número según la asignación de horarios. Un grupo al que pertenecían todos desconocidos y con el único fin de obtener una calificación por encima del 6 en cada una de las materias.

Grupo, según la definición de la RAE (Real Academia Española) es la pluralidad de seres o cosas que forman un conjunto, material o mentalmente considerado.

La generalidad de la definición me hace pensar en el nuevo discurso de los "creyentes" que pertenecen a la Iglesia Católica.  Ese discurso interno en el que los ministerios y carísmas se convierten en lucha de egos. En donde se privilegia el grupo y no a las personas.
Pareciera que el discurso de Jesús fuera: "Vayan por todo el mundo, cada quien con su grupo, no se junten, no se incluyan, demuestre cada quien que su grupo es mas fuerte, mas sabio y mas guapo que el otro. Pedro, Juan, Santiago, demuestren que sus equipos serán mas famososos que el de Judas Tadeo, Mateo y los otros". Pareciera que la forma es mas importante que el fondo.
¿Cuántos cismas más? La iglesia protestante se ha diversificado, ha tenido demasiadas ramificaciones, cada una afirmando que es la verdadera. Cada una con su propia manera de entender la buena nueva, que no es muchas, es una sola. Ahora parece que la Iglesía ya no es Una, que son varias, no por las congregaciones, no por las distintas órdenes que tienen su propio carisma, sino por los "grupos" que la integran en cada parroquia, en cada templo. No existe la unidad, porque el anuncio se lee con ojos distintos según el ministerio de los integrantes de un grupo. No hay unidad porque aún dentro de un grupo determinado, las personas se preocupan mas por si mismas y por su imágen que por el bienestar común.
Bienestar común. Comunidad:  Conjunto de personas vinculadas por características o intereses comunes. Para decirlo mejor "Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia, a la fracción del pan y a las oraciones. Todos los días se reunían en el Templo con entusiasmo, partían el pan en sus casas y compartían sus comidas con alegría y con gran sencillez de corazón" Cfr. Hch 2, 42, 46
Al interior de un grupo existen personas con distintos objetivos de vida, con distintas aspiraciones, con distinto carisma. Al relacionarse entre ellos surgen conflictos desde la forma en que se decide quién coordina y cómo coordina, quienes llevan el grupo y hacía donde lo llevan. Los que no están de acuerdo pueden llegar a boicotear y los que están al frente pueden llegar a la imposición de ideas o actividades dando como resultado el fracaso del grupo, lo escribí bien, el grupo.
Ese es el problema medular en la crísis de Fe que tenemos en nuestros días. Los individuos solo creen en si mismos y en su modo de interpretar la Palabra, la reducen a un mensaje de "amor", pero ese "amor" es para ellos completamente hedonista e individual, satisface sus necesidades más primitivas.
El mensaje no es hacer grupos, el mensaje es formar comunidad. Si comprendemos el mensaje y nos desprendemos de nuestros egos, si aportamos nuestros dones por medio de nuestro carisma, la comunidad crecerá, la semilla se esparcirá cada vez mas en tierra fértil, y la alegría de Dios será nuestra alegría.
Formar comunidad y compartir, esa es la clave.